2019 Sep, Más de cinco millones

5.555.555 + 3.333.333 + 8.888 + 555
A veces los números cantan. Y en este caso, los números parece que cantaran una composición polifónica de Bach, de tan compleja y extensa, y a la vez tan sencilla y clara.
¿Cómo no me van a cantar los 5.555.555, cinco millones quinientas cincuenta y cinco mil quinientas cincuenta y cinco visitas a mi página web?
¿Cómo no me van a cantar los 3.333.333, tres millones trescientas treinta mil, trecientas treinta y tres visitas a mi cuenta de Flickr?
¿Cómo no me van a cantar los 8.888 seguidores en mi cuenta de Instagram, sólo cinco meses desde que me inscribieran en él?
¿Cómo no me van a cantar los 555, quinientas cincuenta y cinco referencias en el Archivo Digital UPM, que es el mayor número de referencias en ese medio de ningún catedrático de esa universidad pública, la UPM?
5.555.555 + 3.333.333 + 8.888 + 555
Son unos números tan desmedidos que, hoy por hoy, soy incapaz de digerirlos. Son enormes, desmedidos, y creo que no los merezco.
Hay que reconocer que el mundo digital, no es que sea el futuro, es el presente y bien presente. Bien lo saben los niños que ya han nacido en él y en él se mueven como pez en el agua.
Hace poco, en una gran fiesta con muchos amigos, se estropeó la proyección del YouTube que estábamos viendo todos en pantalla gigante. El experto que llevaba ese tema hizo mil intentos para arreglarlo sin resultado, hasta que aparecieron unos niños, los nietos del homenajeado, que en un segundo arreglaron todo. Y la fiesta pudo continuar.
Yo sigo sabiendo muy poco, casi nada, de ordenadores. Mantengo una lucha continua con el mío, y tengo que recurrir siempre a mis colaboradores, que son más jóvenes que yo, y que lo saben todo de ese mundo digital.
Pero tengo que reconocer, que celebrar, que estos nuevos medios de comunicación digitales son verdaderamente extraordinarios.